Productividad y Operaciones

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10 min

Cómo calcular el ROI de externalizar la gestión de hardware

Cómo calcular el ROI de externalizar la gestión de hardware

Santiago Sucari

Cuando una empresa evalúa externalizar la gestión de su hardware, la conversación suele arrancar mal: por el precio del servicio. Ese precio no se compara con nada, porque casi nadie calculó cuánto cuesta gestionar el hardware adentro.


Ese costo está diluido y es difícil de ver. Está en el tiempo de tres personas distintas. Está en los equipos que nunca volvieron. Está en las compras de apuro que salieron más caras. Y está en las horas que tu IT Manager pasó coordinando logística en vez de haciendo IT.


Esta guía te muestra cómo calcular ese número vos mismo, con datos reales.


El costo de gestionar hardware internamente es casi siempre invisible


El problema con los costos ocultos es que no aparecen en ninguna línea del presupuesto. Nadie tiene un ítem que diga “tiempo perdido en gestión de hardware”. Pero el costo está ahí.


En empresas tech con equipos remotos, gestionar el hardware involucra a más de un rol. IT coordina la configuración y el soporte. HR gestiona el onboarding y el offboarding. Y alguien más, muchas veces el founder o el COO, termina resolviendo los casos que se complican. Cada uno de esos minutos cuesta.


A eso se suma la falta de visibilidad. Sin un sistema centralizado, los equipos existen en algún lugar, pero nadie sabe bien dónde. Nadie sabe en qué estado están. Ni si el colaborador que se fue el mes pasado ya los devolvió.

Qué variables tener en cuenta para calcular la gestión de hardware


Para estimar el costo interno real de gestionar hardware, conviene mirar al menos estas categorías.

Tiempo operativo
  • Horas mensuales de IT en coordinación logística, configuración de equipos y seguimiento de entregas.


  • Horas de HR en onboarding y offboarding ligados al hardware.


  • Tiempo de management resolviendo excepciones o casos complejos.

Equipos no recuperados
  • Porcentaje de activos que no vuelven cuando alguien se va.


  • Valor promedio de cada equipo no recuperado.


  • Costo de reposición anticipada por falta de visibilidad del stock.

Compras sin proceso
  • Diferencia de precio entre compras planificadas y de urgencia.


  • Costo de comprar sin volumen ni negociación con proveedores.


  • Tiempo en comparar opciones, gestionar garantías y hacer seguimiento.

Fricción en onboarding
  • Días de demora promedio entre el ingreso de alguien y la entrega de su equipo.


  • Impacto estimado en productividad durante ese período.

Expansión geográfica
  • Costo de investigar proveedores en cada país nuevo.


  • Tiempo en entender regulaciones locales, costos de importación y tiempos de entrega.

Cuánto vale el tiempo de tu IT Manager cuando lo usás en logística


Este es el punto que más se subestima. Probablemente porque el tiempo no tiene una factura asociada.


Un IT Manager cuesta mucho más que su sueldo neto: cargas sociales, beneficios, herramientas. Es un perfil técnico y con seniority, contratado para resolver problemas de infraestructura y sistemas. Pero parte de su jornada se va en otra cosa: rastrear un pedido, coordinar con un proveedor, configurar un equipo que llegó sin el setup correcto. Ese tiempo también cuesta, y no es poco.


El ejercicio es simple. Estimá qué porcentaje de su semana se va en tareas de hardware. En empresas sin un proceso definido, ese número suele rondar entre el 20% y el 30%. O sea: entre un quinto y casi un tercio de ese rol está pagando logística, no IT.


Y eso es solo una persona. En la mayoría de las empresas que conocemos, HR y operaciones también absorben parte de esa carga. Aunque nadie lo registre ni lo mida. Cuando sumás todos los roles que tocan el proceso, el número crece mucho más de lo que cualquiera esperaría.

El costo de los equipos fantasma


Usamos un término para una situación muy común en empresas con equipos distribuidos: los activos fantasma. Son los equipos que figuran en alguna planilla, o en la memoria de alguien, pero cuya ubicación real es incierta. Pueden estar en casa de un ex colaborador. En un depósito que nadie revisó en meses. O en tránsito desde hace tanto que ya nadie recuerda si llegaron.


En empresas de 50 a 200 empleados con rotación normal, no es raro que entre el 10% y el 20% del inventario esté así en algún momento del año. Si cada equipo vale en promedio USD 1.000 y la empresa tiene 100 activos, son hasta USD 20.000 en hardware con trazabilidad dudosa.


Lo más caro viene después. Como nadie sabe si ese equipo está disponible, al equipar a alguien nuevo se hace una compra de reposición que no hacía falta. El activo existía. Solo que nadie sabía dónde.


Qué pasa con el presupuesto cuando no hay proceso de recupero


El offboarding es el momento más crítico en la vida de un activo. Y casi siempre el que menos proceso tiene.


Cuando alguien se va, hay mucho que resolver a la vez: accesos, documentación, transferencia de responsabilidades. El hardware queda para el final. Y muchas veces no tiene un responsable claro. ¿Lo coordina HR? ¿IT? ¿El manager directo? ¿Quién le avisa al colaborador que tiene que devolver el equipo, en qué plazo y a dónde, si está en otro país?


Cuando ese proceso no está definido, suele pasar una de tres cosas. El equipo no vuelve. Vuelve tarde. O vuelve en un estado que no permite reutilizarlo. Y con colaboradores en otros países, la complejidad logística hace que muchas veces nadie lo intente.


Ese costo no aparece en ningún reporte. Se absorbe en silencio como parte del costo de la rotación. Y el ciclo se repite.

Compras sin proceso y expansión geográfica: dos costos que se subestiman por igual


Hay dos variables de la lista que merecen párrafo propio. Suelen aparecer juntas en empresas que están creciendo.


La primera es comprar sin proceso. Cuando no hay un proveedor definido ni stock disponible, cada incorporación nueva se vuelve una búsqueda de apuro. Se compra donde se puede, al precio que hay, con el tiempo que queda. Una compra de urgencia puede costar entre un 20% y un 40% más que una planificada. Y en una empresa que suma 20 o 30 personas por año, ese delta se acumula rápido. Sin que nadie lo registre como un costo evitable.


La segunda es la expansión geográfica. Cada vez que la empresa contrata en un país nuevo, alguien tiene que investigar desde cero. Qué proveedores hay. Cuáles son confiables. Cómo son los tiempos de entrega. Qué restricciones de importación aplican. Cómo se maneja la garantía si algo falla. Esa investigación cuesta tiempo real. Y se repite en cada mercado nuevo. Para empresas que crecen en LATAM, no es un gasto puntual: es un costo recurrente que nadie presupuesta.

Cuándo externalizar tiene sentido claro y cuándo todavía no


Externalizar la gestión de hardware no es la respuesta para todas las empresas ni en todos los momentos. Vale la pena ser honesto acá. La decisión debería basarse en la situación real de cada empresa, no en un argumento de venta.


Tiene sentido claro cuando:
  • La empresa opera en más de dos países y coordinar logística consume tiempo de IT o HR.


  • El headcount crece rápido y el onboarding de equipos es un cuello de botella.


  • No hay visibilidad centralizada del inventario y los activos se pierden seguido.


  • El equipo de IT es chico y necesita enfocarse en tareas de más valor.


  • Ya hubo al menos un equipo no recuperado que generó un problema real.


Todavía no tiene tanto sentido cuando:
  • La empresa opera en un solo país, con logística simple.


  • El equipo es chico, menos de 15 o 20 personas, y la gestión se maneja sin fricción.


  • Ya existe un proceso interno ordenado, con buena trazabilidad y sin puntos ciegos.


Si en la primera lista reconocés dos o más casos de tu empresa, el cálculo probablemente ya está dando resultado.


Cómo armar el número para presentárselo a quien aprueba el presupuesto


Si llegaste hasta acá y querés llevar esto a una reunión, el argumento más fuerte no es “el servicio cuesta X”. Es “no tenerlo cuesta Y, y Y es mayor que X”. La suma de cuatro costos te da el número.

  • Tiempo interno: horas mensuales por costo hora de cada rol.


  • Equipos no recuperados: activos perdidos por año por valor promedio.


  • Compras sin proceso: diferencia de precio entre compras planificadas y de urgencia.


  • Fricción en onboarding: días de demora por impacto en productividad.


Esa suma es el costo real actual. Después lo comparás con el costo del servicio externo. Y evaluás qué capacidades suma que hoy no existen: visibilidad centralizada, proceso de recupero definido, cobertura en varios países.

Variable

Estimación

Costo anual aprox.

Tiempo de IT y HR en gestión de hardware (25% de dedicación mensual combinada)

2 personas × 25% × costo mensual

USD 6.000 - 12.000

Equipos no recuperados (15% de rotación, 10% sin recupero, valor promedio USD 1.200)

12 bajas × 10% × USD 1.200

USD 1.440

Sobrecosto por compras sin proceso (25 ingresos × 25% de sobreprecio × USD 1.200)

25 × USD 300

USD 7.500

Fricción en onboarding (5 días de demora × 25 ingresos × impacto productividad)

Variable según rol y sueldo

USD 2.000 - 5.000

Total estimado


USD 16.940 - 25.940


Los números van a variar según cada empresa. El punto no es la precisión, sino el orden de magnitud. En este ejemplo, una empresa mediana estaría absorbiendo entre USD 17.000 y USD 26.000 al año en costos que no tienen nombre en ningún presupuesto.


Conclusión


La pregunta no es si externalizar la gestión de hardware tiene un costo. Lo tiene, y es razonable querer entenderlo antes de decidir.


La pregunta real es otra. ¿Ese costo es mayor o menor que lo que la empresa ya paga sin saberlo? En la mayoría de los casos que vemos, hacer el cálculo cambia la conversación. No porque el servicio sea barato. Sino porque el costo interno era mucho más alto de lo que alguien había estimado. Simplemente, nunca nadie lo había puesto en números.


Una vez que ese número existe, la decisión se vuelve mucho más fácil de tomar. Y de defender.

¿Quieres calcular el costo real de gestionar hardware internamente?


Te ayudamos a identificar costos ocultos, ordenar tu operación y evaluar si externalizar tiene sentido para tu empresa.

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Santiago Sucari

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